viernes, 5 de marzo de 2021
#EnLaFrontera500 - Monólogo - Nos ven como súbditos
Nos ven como súbditos (Por qué tiene que pasar la
monarquía)
El mundo
occidental está en una encrucijada, como viene ocurriendo cada vez que el
modelo económico llega a cuellos de botella Las salidas son siempre terribles:
el colonialismo y el imperialismo en el último tercio del siglo XIX, la Primera
Guerra Mundial, limpiezas étnicas, es decir, genocidios, el auge de los
fascismos, la segunda guerra mundial, las dictaduras…
En cada uno de esos momentos siempre hubo una tensión entre
posiciones emancipadoras y posiciones reaccionarias. Unas buscaban reconocer
derechos a las mayorías; las otras, mantener la estructura de privilegios. En
esa tensión, los que hablaban en nombre de la democracia y los derechos de las
mayorías, se equivocaron muchas veces profundamente, pero no vamos a olvidar
que esos errores casi siempre eran una reacción a los que les tenían la rodilla
en el cuello y no les dejaban respirar. No vale que te pongan la zancadilla y
cuando estás en el suelo te digan que ibas por mal camino.
Los teóricos
socialdemócratas cometieron errores de bulto al pensar que se podía sin más
domesticar al capitalismo. Terminaron por no entender que en las sociedades de
clases, la
tensión entre las élites privilegiadas y los derechos de las mayorías nunca
desaparece. Y que cuando las mayorías se despistan, las oligarquías regresan y
vuelven a convertir las democracias en dictaduras con elecciones y a las
dinastías reales en estercoleros monoculturales.
Thomas
Humprey Marshall (que no es el del Plan Marshall), publicó en 1949 un libro
sobre los derechos de ciudadanía que marco época. Desde entonces, entendemos la
ciudadanía como derechos civiles, políticos y sociales. Pero Marshall se
equivocó en algo esencial, porque creyó y trasladó la idea de que los derechos
de ciudadanía son irreversibles. Y es un error de bulto. Cada
vez que la ciudadanía se relaja, cambia la correlación de fuerzas y los
derechos se pierden.
Uno de los factores
esenciales para que no nos relajemos, es que los medios de comunicación nos
recuerden que los derechos que no se defienden, se pierden. Pero no lo hacen.
Porque sus dueños quieren que pensemos precisamente lo contrario. Los
poderosos siempre tienen más posibilidades de reunirse que las mayorías.
Funciona más eficazmente Davos, el Banco Mundial, el FMI que la Confederación
de sindicatos europeos, Naciones Unidas, el Foro Social Mundial o cualquier
internacional de izquierdas.
En España, la monarquía ha sido el cemento de las oligarquías. Por eso,
tradicionalmente, al lado de la monarquía ha estado el dinero comprando, la
iglesia bendiciendo, el ejército golpeando, la universidad legitimando y los
medios de comunicación aplaudiendo y ocultando.
Hay una cloaca que comunica a Villarejo con el Rey Emérito, al Rey
Emérito con el Rey Felipe VI, a la trama de corrupción donde ha estado el
Partido Popular con los empresarios corruptores que hacían obra pública con
trampas, hay una cloaca en las altas instancias policiales que
comunica con la Brigada Político y Social franquista que comunica a su vez a
Conesa, Billy el niño, Villarejo, los GAL y a todos los partidos que estuvieron
de acuerdo en hacer ejecuciones extrajudiciales. Hay una cloaca perfumada, bien
iluminada y bien sintonizada que todas las mañanas les dice a las víctimas que
amen a sus verdugos. Cuando no defendemos bien
nuestros derechos, nos los terminan quitando.
La Fiscal
General del Estado, Dolores Delgado, actual pareja de Baltasar Garzón, que es
-y todavía no lo entiendo- abogado de los comisarios de la policía política del
PP, Eugenio Pino, Enrique García Castaño y Carlos Salamanca, se reúne con
Eduardo Inda y Manuel Cerdán, periodistas de las cloacas, el día después de que
el Juez García Castellón, firmara la liberación de Villarejo. Liberado porque
ni el juez ni la fiscalía han hecho bien su trabajo y han dejado que salga a
destruir pruebas y a continuar sus amenazas como gran cloaquero. Es un maldito
escándalo. Y encima nos tratan como a imbéciles y publican corriendo una
entrevista en OK Diario a ver si cuela. Sin fotógrafos ni fotos, porque no las
hicieron, sin el jefe de prensa, porque no fue, y, qué curioso, con el número
dos de la fiscalía. Y en un piso secreto.
La
fiscal general del Estado reunida con el periodista aliado de Villarejo que
publicó noticias falsas entregadas por Villarejo para influir en la marcha de
la política española. El mismo Villarejo amigo de mi querida Ana Rosa Quintana
y amigo de Antonio Ferreras que me quiere menos. Dos de los periodistas más
influyentes de España intimando con un señalado delincuente como Villarejo.
¿El resultado? Informaciones, casi siempre falsas, como el Informe
PISA, la falsa financiación de Podemos, el teléfono robado a Dina por las
cloacas, acusaciones falsas de malversación o facturas falsas.... Informaciones que
siempre beneficiaban al bipartidismo y al Ciudadanos de Albert Rivera.
En España, la legitimidad monárquica sigue siendo para las élites
superior a la legitimidad democrática. Son muchas
instituciones del Estado y unos pocos , esa gente gritando bajo el sol ¡Vivan
los Reyes! Que es la versión moderna del "Vivan las caenas" con
revistas ilustradas con reportajes del palacio de Marivent bajo el brazo.
Todo
esto es así porque las élites nos ven como súbditos.
¿Entendemos por qué se han vacunado la infantas?
¿Entendemos por qué está el Emérito en Dubai a cuerpo de rey
con toda la pasta que tiene que es incapaz de decir de dónde la ha sacado?
¿Entendemos por qué la Agencia Tributaria le echó una mano a la
Infanta Cristina y las dos al Emérito pero para ayudarle?
¿Entendemos por qué no le llega el Ingreso Mínimo Vital a toda la
gente que le tenía que llegar?
¿Entendemos
por qué cuesta tanto que el PSOE cumpla los acuerdos de
gobierno y se regulen los alquileres para que las
colas del hambre sean menos
dolorosas?
¿Entendemos por qué el PP, con cientos de casos de corrupción,
grita todos los días echando espuma por la boca y por qué Aznar,
que metió a España en la guerra de Irak con mentiras, sigue mintiendo en los
medios de comunicación que le invitan a la ceremonia el ruido?
¿Entendemos por qué hay jueces de extrema derecha que dicen
barbaridades y otros más prudentes pero que también hacen barbaridades?
¿Entendemos por qué intentan imputar todos los días con alguna
estupidez a la gente de Podemos?
¿Entendemos por qué se han permitido en Madrid manifestaciones sin
ninguna regulación de fascistas, negacionistas y defensores de la educación
privada, pero se prohíben concentraciones reguladas y con seguridad que
luchan por los derechos de la mujer el 8M?
¿Entendemos por qué los malos de este país para los medios son los
de Podemos, aunque Podemos sea minoría en el gobierno?
El 15M dijimos aquello de dormíamos y despertamos. Pues a ver si
es verdad.
miércoles, 3 de marzo de 2021
Trailer Regresa El Cepa, una película documental sobre "El crimen de Cuenca
Entrevista a Victor Matellano televisión de Castilla La Mancha
aquí en facebook puedes ver la película del Crimen de Cuenca
El crimen de Cuenca, el
filme de Pilar Miró secuestrado no por su brutalidad, sino por su mensaje
Por Francesc Miró | 23/05/2019 | Cultura
Fuentes: El diario
–
El realizador Víctor Matellano estrena el documental Regresa El Cepa , que
narra la realización y posterior secuestro de El crimen de cuenca , la mítica
película de Pilar Miró – «Conviene no olvidar lo que pasó con la película de
Pilar porque aquí se siguen censurando libros, se persiguen expresiones
artísticas y se […]
–
El realizador Víctor Matellano estrena el documental Regresa El
Cepa , que narra la realización y posterior secuestro de El
crimen de cuenca , la mítica película de Pilar Miró
–
«Conviene no olvidar lo que pasó con la película de Pilar porque aquí se siguen
censurando libros, se persiguen expresiones artísticas y se condena por
tuitear»
Daniel Dicenta en la piel de Gregorio en El
crímen de Cuenca
El
caso Grimaldos, conocido popularmente como el crimen de Cuenca, aún pervive en
la memoria de muchos vecinos castellanomanchegos más de un siglo después de
acontecer. En 1910, un joven de 28 años llamado José María Grimaldos, conocido
como El Cepa, desapareció en Osa de la Vega sin dejar rastro. Acababa de vender
unas ovejas y había cobrado un dinero considerable.
Entonces,
con motivo de las acusaciones de su madre, se señaló como responsables de su
desaparición a dos campesinos: Gregorio Valero Contreras y León Sánchez Gascón.
Se dijo que conocían la venta ovina y quisieron quedarse con el dinero. Sin
pruebas que validasen las acusaciones y acallasen los rumores, la causa fue
sobreseída.
Tres
años después, otro juez reabrió el caso y volvió a acusar a ambos campesinos.
Sin cadáver y, de nuevo, sin prueba alguna, la Guardia Civil les retuvo y
torturó brutalmente durante días hasta que, bajo presión, ambos se acusaron
mutuamente de haber asesinado a Grimaldos. Pasaron doce años en prisión.
Resultó
que El Cepa no estaba muerto. Que no lo había estado nunca. Vivía en la
localidad de Mira, a poco más de cien kilómetros de Osa de la Vega. Aquella
tarde, con el dinero de la venta en su bolsillo, le dio «un barrunto» -como
diría él mismo- y se marchó de su pueblo sin más. Tuvo hijos, trabajo y una
vida apacible. Apareció en Osa de la Vega en 1926 y declaró no saber nada del
asunto por el que sus vecinos habían sido torturados y encarcelados. Y aquello
pasó a ser uno de los ‘errores’ judiciales más sonados de la historia de
España. Un suceso olvidado durante años hasta que un día Pilar Miró pisó la
pequeña localidad conquense.
La censura también existe en democracia
En
el verano de 1979, Pilar Miró rodó El crimen de Cuenca en las
mismas localizaciones en las que se fraguó el caso Grimaldos. Y, sin
pretenderlo, imprimió en aquellos hechos el carácter indeleble que solo dejan
las imágenes impactantes. La película retrataba explícitamente las torturas
sufridas por Gregorio y León antes de confesar un crimen que jamás habían
cometido. Vejaciones probadas y documentadas que violentaban la mirada de
cualquier espectador.
No
obstante, El crimen de Cuenca se significa muchísimo más allá
de sus polémicas escenas violentas. Es la historia de la descomposición de una
amistad dinamitada por la intervención del poder. También un retrato rural de
la España de principios de siglo XX que no se descubría tan descarnado desde
cintas como Surcos de José Antonio Nieves Conde. E incluso una
brillante reflexión sobre quién padece las connivencias entre el poder
eclesiástico, el militar y las clases altas cuando se trata de hacer cumplir la
ley.
«En
mi caso descubro la película de Pilar siendo adolescente», explica a
eldiario.es el realizador Víctor Matellano. «Recuerdo que me causó una impresión
muy fuerte pero no por lo explícito de las famosas torturas, sino por la
cuestión que plantea sobre la amistad», cuenta. «Imagínate tener doce o trece
años y de repente pensar, ¿llegaría a mentir o delatar a un amigo íntimo bajo
coacción? ¿Cómo seríamos si sufriésemos torturas? ¿En qué nos convertiríamos?».
Las
preguntas quedan en el aire y le toca al espectador digerirlas. Matellano acaba
de estrenar el documental Regresa El Cepa, que narra el rodaje de
la película de Pilar Miró pero también lo que siguió al mismo. Uno de los
primeros y más sonados escándalos culturales de nuestra recién reestrenada
democracia. El crimen de Cuenca estuvo secuestrada durante dos
años por orden militar. Fue el ejemplo de un pulso por la libertad de expresión
entre viejas instituciones franquistas y nuevos demócratas.
Pilar Miró durante el rodaje de El crimen de
Cuenca
En
diciembre de 1979, la Junta de Valoración de Películas del ministerio de
Cultura asistió a la proyección del filme para obtener una clasificación por
edades y una licencia de exhibición. Se trataba de un puro trámite; ojo de
aguja de un sistema que se cuidaba de exhibir según qué, pero que no actuaba
-supuestamente- como organismo censurador. La censura había muerto con el
dictador. O eso parecía.
Sin
embargo, las imágenes de tortura habían hecho saltar las alarmas del organismo.
Pero no tanto por su dureza, que se solía arreglar concediendo una ‘S’
reservada entonces para películas porno o violentas, sino por el subtexto del
caso en sí mismo. Al fin y al cabo, en la película se mostraba sin pudor que
los responsables de esas brutales torturas eran miembros de la Guardia Civil. Y
era eso lo que había hecho saltar las alarmas.
En
una estrategia con pocos precedentes, el Ministerio de Cultura paralizó la
concesión de la licencia y organizó varios pases privados para los tenientes
generales Antonio Ibáñez Freire -Ministro del Interior- y Pedro Fontenla
Fernández -Director General de la Benemérita por entonces-. Ambos decidieron
que la película no debía estrenarse. Al poco tiempo, la Iª Región Militar de
Madrid comandada por Guillermo Quintana Lacaci, dictó el secuestro de todas las
copias del filme y procesó a la directora de la película, Pilar Miró, por
injurias a la Guardia Civil. Todo esto con el gobierno de la UCD de Adolfo
Suárez en el Congreso.
«Me
parecía importante recordar lo que pasó con la película de Pilar porque aquí se
siguen censurando libros, se persiguen expresiones artísticas y se condena por
tuitear. Conviene no olvidar», opina Matellano.
«El
poder es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma»,
reflexiona el director de Regresa El Cepa. «Es más, siempre utiliza
los resortes que tiene a mano para influenciar en determinados hechos y
habitualmente por vía legislativa. Utilizaron vericuetos legales para prohibir
la película de Pilar como ahora se utilizan para según qué intereses».
Vuelve El Cepa… cuarenta años después
«El
dilema es: ¿de qué trata El crimen de Cuenca? ¿De las torturas que
la Guardia Civil cometió en 1913 o de las que perpetra en 1979 contra
terroristas y delincuentes?», escribía Emetrio Díez Puertas en su libro Golpe
a la Transición: el secuestro de El crimen de Cuenca.
Una
censura que supuso «un golpe a la Transición en el sentido de que es un acto
involucionista por el que un sector de los militares quiere dejar sin efecto la
libertad de expresión», afirmaba el investigador y profesor de la Universidad
Camilo José Cela,«además de imponer un silencio sobre la guerra sucia
que el Estado practica contra el terrorismo».
«El
trabajo de Emetrio fue esencial para mi documental», añade Víctor Matellano. El
realizador cuenta que entre aquella investigación y su documentación consiguió
un guion de setecientas páginas, cuarenta entrevistas y veinticuatro horas de
material grabado hábil. Aquello se acortó en un montaje de cinco horas que
posteriormente se convertiría en el documental de hora y media que ahora
estrena.
En Regresa
El Cepa, Matellano vuelve de la mano del actor Guillermo Montesinos,
que interpretaba a José María Grimaldos en la película de Pilar Miró, a Osa de
la Vega. Recorriendo con él las calles que vivieron la injusticia y luego el
rodaje y recreación de la misma.
Guillermo Montesinos como El Cepa y, cuarenta años
después, durante el rodaje del documental
«Hemos
contado hasta donde se podía contar, porque algunos de los protagonistas de la
cuestión política y judicial ya no están vivos», explica Matellano. «También
por ser ecuánimes y ceñirnos a la cuestión probada, porque es verdad que
tenemos algunas sospechas que no podemos probar».
Cuando
se le pregunta por dichas sospechas, Matellano no se muerde la lengua:
«Asumimos que en torno a la película y al caso real hay mucha rumorología, pero
tengo algunas sospechas que diría que son casi certezas, como que hubo un
movimiento desde la política nacional para que la película no se premiase en
Berlín», afirma.
En
1980, la película se presentó en la trigésima
edición de la Berlinale ante un revuelo sonadísimo , siendo
imposible verla aún en España. «Me parece demasiada casualidad que justo le
surgiese un viaje inesperado a Adolfo Suárez y tuviese una entrevista con
Helmut Kohl el mismo día de la proyección de la película. O que en la rueda de
prensa fuese el cónsul… había mucho movimiento para que, parece ser, no pasase
como pasó con Viridiana [que ganó la Palma de Oro en Cannes] y
desde la comunidad cinéfila internacional les metiesen otra vez ese golazo».
Algunos de los responsables de la película, cuarenta
años después.JPG
Una cineasta ante militares
Con Regresa
El Cepa, Víctor Matellanos reúne a muchos de los profesionales que
participaron la película de Pilar Miró para hablar del rodaje, evaluar lo que
significó su secuestro comercial durante años y cómo afectó al panorama
sociopolítico del momento. Un ejercicio de síntesis a la vez que apertura de
miras realmente encomiable.
Cuando
por fin pudo verse, la cinta se convirtió en un fenómeno imparable. Fue la
película más taquillera del año en España, con una
recaudación de 376 millones de pesetas del 81 . Superando, sin
demasiado esfuerzo, a películas como Superman II, Aterriza
como puedas o En busca del arca perdida. Ese mismo año,
Tejero entraría en el Congreso de los Diputados a punta de pistola el 23-F. Aún
se escuchaba el ruido de sables y Pilar Miró, de hecho, figuraba en la lista
negra de personas a las
que los golpistas militares querían eliminar .
Pero
más allá de sopesar las razones que han llevado a que El crímen de
Cuenca se convierta en un pedazo valiosísimo de historia de nuestro
cine, también se significa como un merecidísimo homenaje a su directora.
«Es
evidente que no vivimos en la España de hace 40 años, que existe una evolución
positiva en muchos aspectos», explica Matellano. «Sin embargo hay tres grandes
temas que siguen vigentes: la cuestión de la tortura, la libertad de expresión
en en nuestro país, y la presencia de la mujer en el cine», explica.
Para
el director de cine no es casualidad que la película que cabreó al régimen
estuviese dirigida por una mujer. «Además, hija de militares», remarca,
«imagínate cómo se tomaría un juez militar en el 79 que una hija de un
compañero, de izquierdas y mujer, hubiese rodado esta película…».
«La
cuestión de la mujer es absolutamente importante en este caso. Había muy pocas
realizadoras entonces. Y creo que es necesario recordar a tres profesionales
que lucharon por este proyecto contra viento y marea», afirma el realizador,
que enumera los nombres de Pilar, por supuesto, Sol Carnicero, directora de
producción y Lola Salvador, que firmó el guion final y estuvo siempre decidida
a hablar de las torturas.
Sin
ellas no existiría El crimen de Cuenca. Ellas fueron quienes
quisieron narrar la injusticia que sufrieron Gregorio y León. También quienes
plantaron cara a la censura cuando la tuvieron delante. Conviene no olvidar,
como dice el director del documental, porque el olvido a veces es de todo menos
inocente.
Fuente:
https://www.eldiario.es/cultura/cine/Cuenca-vigente-cuarenta-despues-secuestro_0_901510440.HTML
martes, 2 de marzo de 2021
LAS VICTIMAS SIN LLANTO
Muerte, dolor, represión
y silencio. Bajo estas condiciones, mujeres que habían perdido maridos, padres,
hermanos o tíos durante el Golpe de Estado y la Guerra Civil tuvieron después
que seguir viviendo sin ni siquiera poder hacer público su dolor. Ellas también
fueron también víctimas de una represión que las dejó vivas pero que ni
siquiera les permitió llorar la pérdida de sus seres queridos. Hoy, las nietas
reivindican el papel de esas mujeres que sacaron adelante a sus familias a base
de esfuerzo y silencio, creándose una red de solidaridad entre las mujeres de
los vencidos que les permitió seguir con sus vidas. En este documental
abordamos las historias de algunas de las pocas víctimas que quedan y que se
han decidido a hablar. Su ámbito de actuación se localiza en Cádiz, San
Fernando, Puerto Real, Chiclana y El Puerto de Santa María, donde la violencia
fascista comenzó el mismo 18 de julio de 1936 y donde la represión es distinta
a otros territorios de la provincia de Cádiz. María, Elena y Fina son tres
hijas a las que arrebataron a sus padres y tuvieron que vivir desde entonces
callando. Hoy alzan la voz, como también lo hacen Pilar, Rocío y Raquel, tres
mujeres de la llamada generación de los nietos, que fuerte y alto reclaman
justicia para sus familiares. En la película contamos además con el testimonio
experto de Alicia, autora de El verano que trajo un largo invierno,
investigación histórica capital sobre la represión franquista en Cádiz y San
Fernando; de María, psicóloga que participó en el proyecto de localización y
delimitación de las fosas comunes de Víznar (Granada) y de Pilar,
vicepresidenta del Foro por la Memoria de El Puerto que explicará el drama de
las mujeres de los presos del antiguo Penal. ‘Las víctimas sin llanto’ se
detiene en la intrahistoria de las mujeres de los vencidos, las víctimas de las
víctimas que, a pesar de todo, nunca perdieron la dignidad.
CASADO reivindica el nuevo PP ante AZNAR | RTVE Noticias
El líder del PP, Pablo Casado, ha reivindicado el "legado" de sus antecesores, los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, y ha avisado de que "pinchan en hueso aquellos que pretendan dividir a la nueva generación del PP con nuestros predecesores"." Estoy orgulloso de liderar el mejor partido de España y el más grande de Europa", ha resaltado en un encuentro celebrado por el Aula de Liderazgo del Instituto Atlántico de Gobierno, en el que ha participado, junto al expresidente del Gobierno José María Aznar, en el 25 aniversario de la primera victoria del PP en las elecciones generales, que llevaron a la formación por primera vez al Palacio de la Moncloa.
Mientras que Aznar ha señalado que que se trataba de un acto académico para "reflexionar" y no para "celebrar nada", Casado ha subrayado que él sí que había acudido a celebrar "dos legislaturas clave para la historia de España" y que sirvieron para consolidar la Transición y refundar un espacio electoral disperso y dividido. Además, también ha querido recordar que en noviembre se celebran los 10 años de la llegada de Mariano Rajoy a Moncloa.
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lunes, 1 de marzo de 2021
GUILLENA 1937 [doc.completo]
GUILLENA 1937
Catálogo: AULA DE CINE
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Año de producción: 2013
Duración: 59 minutos
Modalidad: Documental
Género: Documental
País: España
Idioma: Español
Ficha técnica
Guión y dirección: Mariano Agudo
Producción ejecutiva: Miguel Paredes, Mariano Agudo
Montaje: Andrés Zoilo, Mer Cantero
Ilustraciones: María Rodríguez
Animaciones y grafismo: Kiko Romero
Música: Lucía Sócam, Juan Ramón Lara, Juan Manuel Rodríguez Barea
Sonido: Daniel de Zayas, Carlos Pérez
Ficha artística
María José Domínguez Postigo, Manuel Domínguez Postigo, Leonardo Alanís,
José Domínguez Núñez, Ramona Eralías Franco, Lucía Sócam, José María García
Márquez, Pura Sánchez, Mª Dolores Sánchez Sánchez, Antonia Macero Navarro,
Fernando Borrego Ojeda, Dolores Hidalgo Velázquez, Josefa Hidalgo Palacios,
Manuela Nieto Rodríguez, Juan Manuel Guijo, Rosa Vázquez Fernández, Natividad
León Ramírez, Antonio Domínguez Méndez, Francisco Rodríguez Nogal, María Josefa
Peinado Gómez, Juan Luís Castro.
Sinopsis
En septiembre de 1937, diecisiete mujeres de Guillena fueron sacadas de sus
casas por orden de los sublevados y llevadas a la celda del Ayuntamiento. Un
mes más tarde, tras ser vejadas y humilladas por las calles de su pueblo, serán
fusiladas y enterradas en el cementerio de Gerena. Tendrán que pasar 75 años
para que sus familiares logren comenzar la exhumación de la fosa común donde se
agolpan sus restos. Este documental reflexiona sobre la utilización de la violencia
sobre la mujer como arma de guerra, y sobre la necesidad de los familiares de
los desaparecidos de encontrar y dar sepultura a sus seres queridos.
Memoria
Guillena, 1936. Las elecciones del 16 de
febrero de 1936 tuvieron un claro vencedor en la localidad sevillana de
Guillena: los candidatos del Frente Popular de Izquierdas obtuvieron 1.288
votos, mientras el Frente Nacional lograba tan sólo 249. Esta proporción
republicana de 5 a 1 no impidió que el 26 de julio, tan solo 8 días después de
la sublevación militar, las tropas franquistas ocuparan Guillena sin encontrar
resistencia.
Al contrario que en otras localidades, durante esos pocos días de control republicano
en Guillena no se había detenido a ningún derechista. Gran parte de la
población, hombres en su mayoría, había huido al campo o a las sierras de los
alrededores ante la llegada de los golpistas. Dos días después, el 28 de julio,
llega al pueblo una columna de la Guardia Civil y se organizan las milicias de
Falange. Comienzan las batidas en busca de los huidos y las detenciones y acoso
constante a la población que ha permanecido en Guillena. Cinco meses atrás, en
las elecciones de febrero, la candidatura de Falange Española, encabezada en
Sevilla por José Antonio Primo de Rivera, no había obtenido ni un solo voto en
el pueblo.
Guillena, 1937. A pesar de las constantes batidas, gran parte de los huidos
continúa subsistiendo por la zona, acercándose frecuentemente a las
inmediaciones de los pueblos para recibir la escasa ayuda que algunos vecinos y
vecinas consiguen hacerles llegar. En su mayoría, son personas que esquivan el
asfixiante control para auxiliar a algún familiar. El progresivo aumento de la presión
sobre la población por parte del aparato represivo franquista hace cada vez más
difícil y arriesgado el apoyo a los huidos. Se producen con frecuencia asaltos
en caminos y cortijos en busca de suministros, hasta que en agosto Queipo de
Llano declara “zona de guerra” Sevilla, Huelva y el sur de Badajoz. Los efectos
de este bando se hicieron notar pronto, con detenciones y asesinatos masivos en
los pueblos de estas provincias que despejaban cualquier duda sobre la firmeza
dictatorial del nuevo régimen: no buscaban la dominación del enemigo, sino su
exterminio.
En septiembre, 19 mujeres son detenidas en Guillena, en su mayoría pareja o
familiar de algún huido. El objetivo es arrancarles algún testimonio que
desvele el paradero de sus seres queridos. En un escenario característico de la
parafernalia fascista, son paseadas por el pueblo con las cabezas rapadas y
conducidas a misa durante la celebración del Día de la Raza. Pocos días
después, diecisiete de ellas son trasladadas al cementerio de Gerena, a 13
kilómetros, donde son asesinadas y enterradas en una fosa común. José, un niño
de 8 años, observa aterrado la escena encaramado a uno de los olivos que hay
junto al cementerio.
Guillena, 2012. Han pasado décadas de silencio, impuestas durante la dictadura
de Franco y asumidas durante la Transición. A pesar de ello, la memoria de las
mujeres asesinadas (que sumaban 55 hijas e hijos) sigue viva en Guillena. En el
vecino pueblo de Gerena, el director del Instituto de ESO y Bachiller trabaja
con sus alumnos temas relacionados con la Memoria Histórica, realizando una
entrevista a José Domínguez Núñez, de 83 años. Una vez terminada la entrevista,
durante la despedida, un emocionado José le hace una confesión: “Pero hay una
cosa que nunca le he contado a nadie: yo vi cómo mataron a las mujeres de
Guillena”.
Tras largos años de lucha, la Asociación “19 Mujeres de Guillena” consigue que
comiencen los trabajos de exhumación de los cadáveres en el cementerio de
Gerena. La mayoría de las personas que componen la Asociación son descendientes
de las mujeres asesinadas. En su camino se han encontrado con todo tipo de
complicaciones administrativas, jurídicas y económicas: la ausencia de ayudas
supone además afrontar los costes de la exhumación, análisis de restos, pruebas
de ADN… Gracias al testimonio de José han conseguido localizar la fosa con
enorme precisión, algo realmente complicado en la mayoría de los casos.
En el proceso, dos intensas emociones convivirán entre los familiares. Por un
lado, el doloroso desgarro que supone constatar documentalmente el crimen
cometido sobre las mujeres, que desvela detalles de extrema crueldad. Por otro,
la satisfacción y alegría por conseguir que hagan un último viaje de vuelta a
su pueblo, Guillena, y recibir sepultura definitiva 75 años después de su
asesinato, esta vez con nombres y apellidos. La recuperación de los restos de
sus familiares supone un acto de justicia pero también de reivindicación: aún
quedan por abrir más de 2.000 fosas en el estado español.
Guillena 1937 reflexiona sobre la utilización de la violencia sobre la mujer
como arma de guerra y la necesidad de los familiares de los desaparecidos de
encontrar y dar sepultura a sus seres queridos.
Premios
Accésit (2º Premio) en el VII Concurso
Internacional de Creación Documental sobre la Memoria de Andalucía Imagenera
2013.
Festival de Cine de Ourense 2013
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